¿Qué son las condiciones generales de la contratación?

Las condiciones generales de la contratación son cláusulas de un contrato no negociadas individualmente. Esto quiere decir que han sido redactadas por una parte y la otra parte sólo puede aceptar o rechazar el contrato, sin poder modificar las condiciones, en este caso hablamos de contratos de adhesión. Este tipo de contratos son muy típicos en las relaciones de consumo, ya que se encuentran en los contratos de telefonía, de luz, de agua, con entidades financieras, etc.

En este tipo de contrato, nos podemos encontrar con cláusulas que supongan un desequilibrio entre la persona consumidora y el empresario, es decir, que aporten un beneficio para este y, a la vez, perjudique los derechos de los consumidores. En este caso, la cláusula será considerada como abusiva y por tanto nula, es decir, que no se aplicaría.

¿Qué requisitos deben cumplir las cláusulas que no son negociadas individualmente?

  1. a) Deben estar redactadas de manera clara, concreta y sencilla, con la posibilidad de comprensión directa sin reenvíos a otros textos que no se faciliten en el momento del contrato
  2. b) Deben ser accesibles y legibles, de manera que el consumidor conozca su existencia y contenido en el momento previo a la celebración del contrato
  3. c) Deben ser redactadas con buena fe, velando por el equilibrio entre los derechos y obligaciones de las partes, excluyendo por tanto, las cláusulas abusivas.

Además, los empresarios deberán entregar las condiciones generales de contratación que integran los contratos de adhesión en el plazo de un mes desde la recepción de la solicitud. De este modo, el consumidor puede leer con atención y valorar las cláusulas del contrato y tomar la decisión sin prisas.

¿Qué son cláusulas abusivas?

Son cláusulas no negociadas individualmente que, en contra de la buena fe, causan un perjuicio al consumidor y comportan un desequilibrio importante entre los derechos y obligaciones de las partes contratantes.

En caso de que el empresario alegue que una cláusula ha sido negociada individualmente, tendrá que probarlo.

La determinación de una cláusula como abusiva se hará teniendo en cuenta el contrato y la naturaleza del mismo, aun así, se entienden, de acuerdo con la normativa, como cláusulas abusivas aquellas que:

  • Vinculen el contrato a la voluntad del empresario.
  • Limiten los derechos de las personas consumidoras.
  • Determinen la falta de reciprocidad en el contrato.
  • Impongan a la persona consumidora garantías desproporcionadas o le impongan indebidamente la carga de la prueba.
  • Resulten desproporcionadas en relación con el perfeccionamiento y ejecución del contrato
  • Contravengan las reglas sobre competencia y derecho aplicable.

¿Qué hacer en caso de que el empresario incluya cláusulas abusivas en los contratos?

El encargado de determinar la abusividad de una cláusula es un juez. Por lo tanto, se debería iniciar un procedimiento judicial en el que el tribunal, previa audiencia de las partes, declare la nulidad de aquellas cláusulas abusivas, esto quiere decir que se tengan por no presentadas y no se apliquen al contrato. Hay que tener en cuenta que esto no implica la nulidad de todo el contrato si éste puede subsistir sin las cláusulas abusivas.

Asimismo, las administraciones de consumo de las comunidades autónomas (la Agencia Catalana de Consumo en el caso de Cataluña), la Administración de consumo estatal, el Ministerio Fiscal y las entidades dentro de la Unión Europea para la protección de las personas consumidoras, pueden presentar acciones colectivas, llamadas acciones de cesación, con el fin de que los tribunales dicten una sentencia donde se condene a la empresa a cesar la conducta y a no repetirla en un futuro.