El desperdicio alimentario en los hogares. La cultura de aprovechar los alimentos

malbaratament_alimentari
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Durante los últimos meses L’OCUC ha llevado a cabo un proyecto de participación ciudadana sobre el derroche alimentario con el objetivo de conocer los hábitos de consumo de los catalanes en este ámbito i proponer técnicas para minimizarlo.

El desperdicio alimentario es a menudo una realidad ignorada y que cuesta reconocer, pero las cifras son preocupantes: según la FAO (Organización de las Naciones Unidas por la Alimentación y la Agricultura) un tercio de los alimentos que se producen en el mundo para consumo humano se desperdician. Este desperdicio se produce en todas las fases de la cadena alimentaria pero hay un dato que sorprende, cada catalán derrocha 35 Kg cada año.

Tanto los motivos como la cantidad de alimentos que desperdiciamos en los hogares son diferentes, es por eso que desde L’OCUC mediante los talleres participativos y charlas sobre el desperdicio alimentario en los hogares, así como con las conversaciones que hemos mantenido en las diferentes jornadas, presentamos una compilación de motivaciones, preocupaciones, consejos y propuestas para reducir el desperdicio alimentario.

 

El público interesado son ciudadanos de diversas edades, principalmente mujeres. Este hecho nos recuerda el todavía muy presente rol femenino en las tareas domésticas.

Se evidencia una cierta pérdida de conocimiento. Las generaciones más jóvenes no tienen las mismas capacidades y técnicas de conservación de los alimentos y desconocen recetas de aprovechamiento que se llevaban a cabo antiguamente. Además se manifiesta una cierta preocupación sobre la dienta del sector joven basada en comer comida preparada y “fast food”.

Contrariamente a los estereotipos que tiene un sector de la gente mayor, el col lectivo joven está sensibilizado con el medio ambiente puesto que estos últimos años ha ido aumentando la conciencia de almorzar saludable, la moda de los productos de Km 0 y ecológicos, los huertos urbanos… y cada vez son más las personas con inquietudes por estas cuestiones y que cambian algunos de sus hábitos alimentarios a medida que se informan, para llevar a cabo una vida saludable, sostenible y responsable.

Hay una tendencia en afirmar que el aprovechamiento alimentario y la falta de planificación (planificar los menús y hacer una lista de la compra) están ligados a una carencia de tiempo. Las mujeres jubiladas afirman tener más tiempo de planificar y poner en práctica recetas de aprovechamiento que cuando trabajaban.

Otra preocupación de los asistentes a los talleres, charlas y jornadas es el por qué de tantas dificultades en donar los sobrantes de los supermercados. No entienden que no exista una legislación y/o protocolo que facilite la donación de los alimentos sobrantes de los supermercados a los bancos de alimentos. Hay una incomprensión por parte de la población de las pocas medidas que toma la administración.

Por otro lado, un sector de la población destaca las buenas prácticas de determinados supermercados, que ponen a la venta productos que están a punto de superar la fecha de consumo preferente o la fecha de caducidad con un descuento en su precio final.

También se manifiesta entre los asistentes a los talleres, charlas y jornadas la preocupación por la invasión de alimentos transgénicos a nuestras dietas. Ante el TTIP (Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión) hay tensión sobre la posibilidad de introducir alimentos transgénicos no regulados por la normativa Europea y como este hecho puede afectar al desperdicio alimentario y a la salud de los ciudadanos.

Por último, destacamos la confusión que se produce entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente. Hay que recordar que al contrario que la fecha de caducidad, la fecha de consumo preferente es orientativa y nos indica la fecha en la cual el alimento empieza a perder propiedades pero ingerirlo no supone ningún riesgo.

Ante esta problemática querríamos dar algunos consejos y trucos que hemos extraído a partir de las investigaciones hechas desde L’OCUC, encuestas y talleres participativos de la campaña del desperdicio alimentario:

  • Pensar los menús semanales y calcular las cantidades necesarias de alimentos.
  • Escribir una lista de la compra detallada con sólo los alimentos que necesitamos.
  • Buscar una buena disposición de los alimentos en la nevera, los productos empezados y que se pueden echar a perder mejor tenerlos a la vista.
  • Algunos alimentos mejor fuera de la nevera dado que conservan mejor sus propiedades y duran más sin frío.
  • Fijarse en la etiqueta, no tenemos que confundir la fecha de consumo preferente con la fecha de caducidad.

Desde L’OCUC defendemos que no se trata de sentirnos culpables como consumidores sino de ser responsables y conscientes para minimizar el desperdicio alimentario en los hogares. En este sentido te proponemos conocer de cerca 5 proyectos que luchan contra el derroche alimentario.

Encontrarás información ampliada sobre este tema en el informe elaborado por L’OCUC (link informe pdf).

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