El contraro del seguro

El seguro es un contrato por el cual el asegurador se obliga, mediante el cobro de una prima y para el caso de que se produzca el riesgo que sea objeto de cobertura, a indemnizar, dentro de los límites convenidos, el daño producido al asegurado o a satisfacer con un capital, una renta u otras prestaciones acordadas. El contrato de seguro se llama póliza.

La póliza debe recoger:

Las condiciones generales: Son las cláusulas del contrato de seguro que han sido redactadas e impuestas por la entidad aseguradora, y que son comunes a todas las pólizas del mismo tipo de seguro que celebra una determinada entidad aseguradora.

Las condiciones particulares: Son las cláusulas que identifican el seguro. Son todos los datos de la compañía aseguradora, los datos del tomador, el concepto asegurado, el beneficiario y el asegurado, el riesgo, la cantidad asegurada, el importe de la prima, el vencimiento y la forma de pago y la duración del contrato.

Las condiciones especiales: Son las menciones de carácter especial que pueden variar alguna cláusula general.

El suplemento: Es el documento emitido de común acuerdo entre el tomador y la compañía que provoca una modificación de la póliza.

En el momento de contratar los servicios de una compañía de seguros, es recomendable que nos informemos de las diversas ofertas existentes en el mercado para poder compararlas.

Asimismo, debemos tener presente que:

  • Hay muchos tipos de contratos de seguros según el objeto que se asegure.
  • La propuesta que nos haga la compañía tiene una validez mínima de 15 días, excepto si se trata de un seguro obligatorio de uso y circulación de vehículos a motor. En este caso la validez mínima es de 20 días.
  • Las cláusulas deben estar redactadas de manera clara y concisa.
  • Si firmamos el contrato mediante comunicación a distancia, es posible ejercer el derecho de rescisión y deben informarnos de cómo ejercerlo.
  • El titular de un seguro debe pagar una prima, anualmente o con la periodicidad pactada en la póliza.
  • La póliza es un contrato de adhesión, y, por tanto, en caso de que sus cláusulas no sean claras, deben ser interpretadas en sentido favorable al asegurado.
  • La duración de la póliza debe estar indicada en las condiciones particulares de la misma póliza.
  • En el caso de pérdida de la póliza podemos solicitar a la aseguradora que nos haga un duplicado, que tendrá el mismo valor que la póliza original.
  • Se puede contratar anualmente la póliza y establecerse una cláusula de prórroga automática. En este caso, debemos tener presente que, si no nos interesa que se prorrogue automáticamente, debemos notificárselo a la entidad aseguradora o un agente mediador al menos 1 mes antes de la fecha de vencimiento.
  • La entidad aseguradora comunicará al asegurado, al menos con 2 meses de antelación a la finalización del período en curso, cualquier modificación del contrato de seguro.
  • Si se produce un siniestro, debemos comunicarlo a la compañía en un plazo de 7 días a partir del momento que tenemos conocimiento del mismo, excepto cuando la póliza establezca otro plazo superior.
  • La compañía debe facilitar a los clientes un número de teléfono gratuito de incidencias y reclamaciones.

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