Presentamos los resultados del proyecto “El desperdicio alimentario en los hogares”

L’OCUC participa en la VIII Semana Europea de prevención de residuos que tiene el objetivo de organizar en una misma semana y en toda Europa acciones de sensibilización sobre la prevención de residuos.

Dentro del marco de la Semana Europea de prevención de residuos, que se celebra del 19 al 27 de noviembre, desde L’OCUC presentamos en primicia los principales datos y conclusiones del proyecto que estamos llevando a cabo sobre el desperdicio alimentario en los hogares con el objetivo de conocer los hábitos de consumo alimentario de la población catalana.

La Semana Europea de prevención de residuos es un momento óptimo para reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo y producción de cara a reducir la generación de residuos.

El desperdicio alimentario es a menudo una realidad ignorada y que cuesta reconocer,  pero las cifras son preocupantes: según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación i la Agricultura) un tercio de los alimentos que se producen en el mundo para consumo humano se desperdician. Este desperdicio se produce en todas las fases de la cadena alimentaria pero hay un dato que sorprende, cada catalán desperdicia 35 Kg cada año.

Tanto los motivos como la cantidad de alimentos que se desperdician en los hogares son diferentes, es por eso que desde L’OCUC a través de los talleres participativos y charlas sobre el desperdicio alimentario en los hogares así como las conversaciones que hemos mantenido en las diversas jornadas presentamos una compilación de motivaciones, preocupaciones, consejos y propuestas para reducir el desperdicio alimentario:

El público interesado son ciudadanos de varias edades, principalmente mujeres. Este hecho nos recuerda el todavía muy presente rol femenino en las tareas domésticas.

Se evidencia una cierta pérdida del conocimiento. Las generaciones más jóvenes no tienen las mismas capacidades y técnicas de conservación de los alimentos y desconocen recetas de aprovechamiento que se llevaban a cabo antiguamente. Además se manifiesta una cierta preocupación sobre la dieta del sector joven basada en comida preparada y “fast food”.

Contrariamente a los estereotipos que tiene un sector de la gente mayor, el col lectivo joven está sensibilizado con el medio ambiente dado que estos últimos años ha ido aumentando la conciencia del desayuno saludable, la moda del Km0 y productos ecológicos, los huertos urbanos… y cada vez son más las personas con inquietudes por estas cuestiones y que cambian algunos de sus hábitos alimentarios a medida que se informan, para llevar a cabo una vida saludable, sostenible y responsable.

Hay una tendencia a afirmar que el aprovechamiento alimentario y la planificación (planificar los menús y hacer una lista de la compra) están ligados a una falta de tiempo. Las mujeres jubiladas afirman tener más tiempo de planificar y poner en práctica recetas de aprovechamiento que cuando trabajaban.

Otra preocupación de los asistentes a los talleres, charlas, y jornadas es el porqué de tantas dificultades a la hora de dar los sobrantes de los supermercados. No entienden que no exista una legislación y/o protocolo que facilite la donación de alimentos sobrantes de los supermercados a bancos de alimentos. Hay una incomprensión por parte de la población de las pocas medidas que toma la administración.

Por otro lado, un sector de la población destaca las buenas prácticas de determinados supermercados, que ponen a la venta productos que están a punto de superar la fecha de consumo preferente o la de caducidad con un descuento en su precio final.

También se manifiesta entre los asistentes a los talleres, charlas y jornadas la preocupación por la invasión de alimentos transgénicos a nuestras dietas. Ante el TTIP (Tratado Transatlántico de Comercio y Inversión) hay tensión sobre la posibilidad de introducir alimentos transgénicos no regulados por la normativa europea y como este hecho puede afectar al desperdicio y a la salud de los ciudadanos.

Por último, destacamos la confusión que se produce entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente. Es importante recordar que al contrario que la fecha de caducidad, la fecha de consumo preferente es orientativa i nos indica la fecha en la cual el alimento empieza a perder propiedades pero ingerirlo no supone ningún riesgo.

Ante esta problemática nos gustaría dar algunos consejos y trucos que hemos extraído a partir de las investigaciones hechas desde L’OCUC, encuestas y talleres participativos de la campaña del desperdicio alimentario:

• Pensar los menús semanales y calcular las cantidades necesarias de alimentos.

• Escribir una lista de la compra detallada con solo los alimentos que necesitamos.

• Encontrar una buena disposición de los alimentos en el frigorífico, los productos empezados y que se pueden echar a perder mejor tenerlos a la vista.

• Algunos alimentos están mejor fuera del frigorífico dado que conservan mejor sus propiedades y duran más sin frío.

• Fijarse en la etiqueta, no tenemos que confundir la fecha de consumo preferente con la fecha de caducidad.

Desde L’OCUC defendemos que no se trata de sentirnos culpables como consumidores sino de ser responsables y conscientes para minimizar el desperdicio alimentario en los hogares.

Sé el primero en comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*